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Aquel 29 de octubre de 2024, el agua, como siempre había hecho, buscó su camino y, con él, asoló comarcas y municipios del territorio valenciano y del resto del Estado. Nos dejó una insoportable pérdida de vidas humanas. Trajo consigo daños materiales abundantes y un impacto ambiental inconmensurable. Aquel día, aquellas semanas, todo cambió. Agua y barro, cañas y coches, palas y manos. Un País y un pueblo conmocionados, un trauma y un luto compartido, y una conciencia renovada de todo aquello que habíamos querido olvidar. Una nueva impronta se dibujó en las fachadas de los edificios, en las paredes de nuestros hogares, comercios y escuelas. Pero también en nuestro subconsciente. Un hito que evidenciaba, no solo, hasta donde podía llegar el agua, sino también las consecuencias de un modelo de desarrollo y unas políticas urbanísticas que han pasado por alto los ciclos ecológicos y la sostenibilidad de los recursos; la inoperancia e incompetencia institucional que no permitió evitar muchas de nuestras muertes; la prevalencia de los intereses de un sistema económico que antepone el beneficio inmediato de unos pocos al bienestar común; el fango mediático y político que intentó apropiarse del relato y capitalizar nuestro sufrimiento en el momento de mayor vulnerabilidad.
Pero, aquel hecho también mostró hasta dónde puede llegar la resistencia y la dignidad del pueblo valenciano, nuestra capacidad para sostenernos en los momentos más adversos, para cuidarnos entre nosotros y continuar tejiendo comunidad cuando el resto se hunde a nuestro alrededor, para exigir justicia y reparación, para reconstruir todo aquello que el agua y el barro se llevaron. Es, también, un ejemplo de nuestra obstinación por mirar hacia delante. Pero tendría que servirnos, sobre todo, para aprender a mirar hacia atrás. Aprender a recordar para no cometer los mismos errores. Porque, lo que pasó aquel día no fue solo una catástrofe natural, sino el resultado de una desconexión profunda y persistente entre nosotros y nuestra propia tierra.
Como ya ocurrió en 1957, las imágenes vuelven a tener un papel fundamental. Nos obligan a mirar. A no olvidar. Las fotografías de Milena Villalba muestran hasta dónde llegó el agua, pero también hasta dónde llega la fragilidad de un territorio construido de espaldas a su propia naturaleza. Cada una de estas imágenes, y las voces que las acompañan, son a la vez testigo y advertencia. «Hasta aquí», no es solo una medida del agua, sino también de nuestro límite como sociedad.
Review´s author
Milena Villalba
Opening:
23/04/2026
Closure:
20/09/2026
Place:
C/ Paseo de la Castellana, 67 - 28028 Madrid
Commission:
Milena Villalba
DESIGN:
Milena Villalba
Photography:
Milena Villalba



