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Itinerary
En la historia de la arquitectura encontramos algunos capítulos en los que proyectos de carácter productivo cobran protagonismo. A principios del siglo XX, por ejemplo, las tipologías industriales formaban parte del discurso arquitectónico, con los trabajos de Peter Behrens o Walter Gropius. Mediado el siglo encontramos ejemplos puntuales de Frank Lloyd Wright, Eero Saarinen, Norman Foster, y más cercanamente Alejandro de la Sota, con su fábrica Clesa, o Miguel Fisac, con sus grandes naves de vigas-hueso.
Sin embargo, esos ejemplos de pragmatismo poético se mantienen a buena distancia de la esfera de lo público, situándose en polígonos industriales y lugares alejados de la cotidianidad ciudadana, amparados por el paradigma de la zonificación, que también delimitaba terrenos para utilizar exclusivamente como vertedero.
Itinerary curated by
Carlos Arroyo
Carlos Arroyo es lingüista, arquitecto y urbanista, Investigador y Profesor Universitario. Carlos Arroyo Architects, su oficina de arquitectura y urbanismo con sede en Madrid y de ámbito internacional, actualmente trabaja en España, Francia, Bélgica, Argentina, Colombia y Ruanda, con un fuerte énfasis en la innovación y la sostenibilidad.
Means of transport
Avanzando el siglo XX, las crisis medioambientales y la conciencia de la antropización del territorio, llegando hasta el enunciado de la era del Antropoceno en el nuevo milenio, llevan a un cambio de paradigma: ya no hay un lugar exterior a la ciudad en el que situar lo contaminante y los residuos, es necesario integrar en nuestro paisaje cotidiano los espacios de lo pragmático, así como procesar lo que hasta ahora consideramos residuos para reincorporarlos al ciclo productivo.
Uno de los primeros casos en que las instituciones públicas comienzan a responder a este nuevo paradigma, convirtiendo sus proyectos de infraestructura en oportunidades para la arquitectura y para la integración de espacios públicos, es el Plan de Saneamiento Integral de Madrid (PSIM), aprobado por Enrique Tierno Galván en 1977.
Ejemplo en el desarrollo del PSIM, las tres estaciones depuradoras de aguas entregadas por Ábalos & Herreros en 1987-88 son muy conscientes de su condición de “llave de paso” (en palabras de los propios arquitectos publicadas en aquellos años) entre el saneamiento y los cauces fluviales, que a partir de ese momento forman parte de un sistema híbrido natural y artificial.
También Ábalos & Herreros, con Ángel Jaramillo, terminan en el año 2000 la Planta de Tratamiento de Residuos de Valdemingómez, concebida como un fragmento de paisaje que con sus cubiertas ecológicas se hace eco de la obra pictórica de la recordada Escuela de Vallecas, integrando además un recorrido museístico en el interior, destinado a la visibilización de los procesos de reciclado de cara a la ciudadanía. La Planta se sitúa dentro del Parque Tecnológico de Valdemingómez, que ha ido incorporando otros elementos, destacando – en relación con nuestro tema – el Parque Forestal de Valdemingómez, de Israel Alba, como digestión del antiguo vertedero que se transforma así en un espacio público.
Nuestro itinerario se desplaza a Barcelona, donde pocos años más tarde, en 2004, Lapeña y Torres inauguran el que para nosotros es el ejemplo paradigmático de esta nueva actitud ante las infraestructuras urbanas: el Parque del Forum. El complejo proyecto incluye una gran depuradora de agua y otros servicios urbanos, ofreciendo sus cubiertas como espacio público, creando ciudad en su entorno, e integrando los elementos pragmáticos en el paisaje urbano, los respiraderos, accesos, barreras, y, sobre todo, la fuente de energía del complejo: una gran pérgola fotovoltaica que protege a paseantes del sol mediterráneo, estableciendo un punto de relación de la ciudad con el horizonte marino. La exitosa pérgola se adoptó como imagen del evento que da nombre al parque, consiguiendo la integración plena de tan pragmático objeto en el imaginario colectivo.
En parecidas fechas se inauguraba el restaurado vertedero de la Vall d’en Joan en El Garraf (Barcelona), de Batlleiroig con Teresa Gali. Más allá de una transformación de vertedero en parque, el proyecto sublima cada acción técnica para construir un nuevo paisaje. Los residuos existentes se mantienen in situ, siendo legibles los elementos para conseguir su digestión saludable, pero consiguiendo organizarse en una nueva topografía igualmente legible como recorrido en el parque, y asimilable en su geometría a estructuras paisajísticas productivas propias de la agricultura. Sobre ese recorrido, se disponen hitos construidos con los propios residuos, preparados para ser engullidos por la vegetación, en lo que sólo puede calificarse como arte performativo en el paisaje.
Volvemos a Vallecas para visitar el parcialmente fallido parque de La Gavia, de Toyo Ito. El proyecto de 2003 es ejemplo paradigmático de parque depurador, por lo que no podemos dejar de visitarlo; el equipo – que diez años más tarde ganaría el premio Pritzker – idea una geometría que optimiza la técnica de la depuración natural, y a la vez crea una sucesión de espacios públicos que responden en su programa y en su formalización a las condiciones fenomenológicas de cada etapa de fitodepuración: tranquilos espejos de agua al sol, alegres cascadas oxigenadoras, vegetación exuberante, etc.
El proyecto naufragó durante la fase de obras, entre los efectos de la crisis de 2007 y las dificultades legales de abrir al público un espacio por el que circule agua no potable, quedando en estado de abandono hasta que el consistorio de Manuela Carmena sacó a concurso una nueva licitación para rematar el parque, que por fin abrió sus puertas en 2021, aunque desposeído de su misión como infraestructura de depuración de aguas.
También en Vallecas, el equipo de Ecosistema Urbano gana en 2002 el concurso llamado del Ecobulevar. Su propuesta, una serie de árboles de aire para forestar temporalmente uno de los bulevares del Ensanche de Vallecas, mientras crecen los árboles naturales que igualmente se plantarían, fue implementada árbol a árbol entre 2004 y 2007. Cada elemento hace lo que hace un árbol: dar sombra, generar corrientes de aire por diferencial de temperatura, enfriar por evaporación, estabilizar la humedad, servir de referencia, de lugar de reunión bajo su sombra, servir de soporte a juegos infantiles, o capturar y transformar la energía solar – siendo está ultima capacidad la que justifica su inclusión en este itinerario. Cada una de esas funciones se adscribe a un conjunto de dispositivos que se integran en una única imagen, del mismo modo que tronco, ramas, hojas, flores y frutos, siendo elementos completamente diferentes en forma, color, geometría y materialidad, componen un conjunto unitario.
Las Ecochimeneas de Vallecas, relativamente cercanas a los dos hitos anteriores, se integran en el denso paisaje edificado del barrio de San Diego conformando un espacio público completado en 2010 por Soriano y Asociados. Se trata de una central de producción de calor por pilas de hidrógeno para abastecer de calefacción y agua caliente a los edificios del barrio circundante (District Heating), integrando además un punto de recogida neumática de residuos sólidos urbanos para su reciclado en la Planta de Valdemingómez que hemos visto más arriba. Las seis chimeneas de la Central Térmica de Vallecas, de hasta 38 m de altura, se estabilizan estructuralmente mediante un sistema de anillos y tensores tipo tensegrity que, a su vez, tensan una malla textil que se abre cerca de la base para conformar un umbráculo transpirable y protector en el espacio público. Las texturas acolchadas y los gestos protectores permiten integrar un programa de industria pesada entre edificios residenciales.
Para completar este itinerario nos desplazamos a Aragón, donde sendos proyectos de Iñaki Alday y Margarita Jover establecen una nueva relación entre los usos humanos y los sistemas fluviales. La recuperación de la ribera del río Gállego como parque fluvial y anfiteatro, terminada en 2001, ya incluye varios de los elementos que venimos tratando, gestión de un vertedero existente, recuperación de la calidad de las aguas, etc., destacando además en un aspecto particularmente interesante: la gestión de las crecidas periódicas del río.
La topografía está cuidadosamente estudiada para permitir que el río aumente su caudal progresivamente, invadiendo los espacios que el resto del año pueden tener uso público, incluyendo un gran depósito de retención de agua de tormenta que en tiempo de bonanza resulta ser una plaza de toros o gran anfiteatro al estilo griego – tallado en el terreno, frente a las tradicionales que suelen ser de estilo romano, de construcción exenta.
Aldayjover son también responsables del Parque Metropolitano del Agua, inaugurado en 2008 con ocasión de la Expo de Zaragoza, dedicada precisamente a nuestra relación con las infraestructuras azules. Se concibe como un organismo con múltiples funciones y delicados equilibrios internos y externos. La inundabilidad vuelve a ser un tema principal, junto a la retención y la infiltración, pero también la fitodepuración del agua del río para usos lúdicos y posteriormente agrícolas, acogiendo algunas edificaciones de apoyo a ambas funciones.
Llegamos así al final de este itinerario, no por falta de ejemplos sino por las limitaciones de espacio en este medio. Continuaremos descubriendo nuevos usos públicos imbricados con las infraestructuras urbanas, nuevas oportunidades de sublimación de lo pragmático para que podamos celebrar su integración en nuestro paisaje cotidiano.



