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Itinerary
Hay lugares que nos trasladan a otros tiempos, nos explican los miedos y sueños de otras épocas, nos transmiten sus ansias de progreso, sentimos alivio por no sufrir sus preocupaciones o nos llenan de nostalgia de un tiempo no vivido. Rodeando València, una ciudad desficiosa por naturaleza, que no deja de contarse a sí misma lo que podría ser y no es, encontramos ejemplares de edificios que parecen ser ruinas de futuros que no llegaron, pero que aún hoy nos hablan de maneras de vivir que nos podrían inspirar para los años que vienen. Os proponemos un recorrido por varias fiestas a las que, algunas menos mal, otras qué lástima, llegamos tarde.
Ovnis New-age. Al oeste de la ciudad, en el polígono industrial Fuente del Jarro, sobresalen del paisaje los platillos de Estudios Andro, antiguos platós del fotógrafo Pérez Aparisi y ahora hogar de rodajes de publicidad y series infantiles de stop-motion. Fueron obra del estudio GO.DB arquitectos asociados, diseñados y construidos entre los años 1976 y 1978. El estudio se fundó en los años 60 por Fernando Martínez García-Ordoñez y Juan María Dexeus Beatty y estuvo en activo hasta 1982.
Itinerary curated by
María Aucejo Mollà
Arquitecta por la TU/Eindhoven y la ETSA de València, especializada en Antropología de la Arquitectura por la Universitat de Barcelona. En su práctica concilia proyectos de obra construida con la investigación y el comisariado, con proyectos como Late to the party: platillos, pirámides y búnkers, premio AJAC XIII 2023-Difusión y divulgación de la arquitectura y Premio Arts Libris 2021, o la publicación AP-7 Roadtrip, junto a la editorial Handshake. Ha sido comisaria de las jornadas de divulgación arquitectónica Rotondes i Taronges, para el Espai d'Art Contemporani de Castelló y ha explicado su trabajo en la Escola Massana Centre d'Art i Disseny, el Máster en Comunicación Arquitectónica de la ETSAM o la Architectural Association de Londres, entre otros.
Means of transport
De su racionalismo característico, el equipo evolucionó a propuestas más expresivas y una apuesta por la industrialización de la construcción, con una gran influencia de Julio Bellot Porta, uno de los socios que se incorporó al estudio en el año 1961. Bellot, fascinado por los metabolistas japoneses y preocupado por la integración de la arquitectura en la naturaleza, desarrolló el sistema MO.ES de módulos-platillo de fibra de vidrio y hormigón, ensayándolo en su propia vivienda en 1973.
Ruina Construida. Entramos a València por el trazado del cauce original del Río Túria y nos interrumpe La Casa del Agua, la protagonista del Tramo 2 del Jardín del Túria. Concurso ganado por el equipo Vetges Tu i Mediterrània, formado por Miguel Arraiz, Victor Bernal, Alfredo Fouz, Amando Llopis, Ángel Martínez, Juan María Moreno, Javier Muñoz y Antonio Picazo, y construido entre 1982 y 1983 como un museo al aire libre de las técnicas de domesticación del agua y sus diferentes usos en la huerta, hoy en día se encuentra como un edificio imposible de entender a la espera de que se le devuelva su ingrediente principal, el agua.
Metabolismo tardío. Siguiendo el cauce del Túria, a la altura de la Avenida de La Plata, nos encontramos con la fachada reticular de columnas y vigas de hormigón del Centro de Salud Fuente San Luís. No sólo sugiere una estructura que podría seguir siendo ocupada por cajas en sus vacíos actuales, sino que su planteamiento inicial así lo entendía. Diseñado y construido entre 1985 y 1990, es obra de Rafael Carrasco Amat, el cual trabajó en numerosos proyectos para la Conselleria de Sanitat, y en este caso adaptó una tipología de centros de salud modulares diseñada por Fernando Flórez Plaza y Luís López Fando, los cuales, entre otros proyectos, realizaron la Residencia Sanitaria de Sagunto.
Torre de Control. En la desembocadura del Turia hacia el mar, el Puerto de València se amplió en terrenos que solían ser la playa de Nazaret. Parece que el edificio de Capitanía Marítima vigile desde las alturas tanto al barrio como a las grúas y contenedores. Obra del arquitecto Luís Serrano Castañer, fue parte del Plan de Salvamento Marítimo llevado a cabo entre 1994 y 1997 por el Ministerio de Obras Públicas, Transporte y Medio Ambiente. El mismo arquitecto diseñó los centros de Gijón y A Coruña, con el que guarda cierto parecido y hostilidad con el entorno.
Brutalismo playero. Saliendo de la ciudad por la autopista, a nuestra derecha, en la Playa Patacona de Alboraia nos saludan las abandonadas Bodegas Vinival entre palmeras. Obra de Luís Gay Llácer y Juan Antonio Hoyos Viejobueno, fueron levantadas en 1969 entre el mar y la huerta, ignorándolas a las dos. Y donde siguen en pie pese a dar la impresión de que todos los edificios de su alrededor estén esperando a que se rindan.
Neotemplo creativo. Si nuestra huida de la ciudad es en metro, desde los vagones de la Línea 3 podemos ver el Pabellón de escultores de la Ciudad Lladró de Tavernes Blanques, obra de Rafael Tamarit, cuya pirámide amarilla fue diseñada para fundirse con el cielo del atardecer. Realizada en 1983, el objetivo fue acoger a los diseñadores de las figuras de porcelana en un entorno que pusiera en valor su trabajo de cara a los visitantes y, en palabras del arquitecto, “elevar su creatividad por encima de la realidad”. Hoy en día abandonada a la espera de ocupantes, se desconoce que en el germen de su proyecto, Tamarit pretendía fomentar avances técnicos y creativos, proponiendo un edificio inusual que abriera mentes y fuera actualizando los diseños de la empresa.
CV-30 Googie. En término de Foios, desde 1967 este pequeño edificio de oficinas y exposición de productos alegra el paisaje de la Carretera Barcelona o CV-300. Pavimentos Guillén, obra de Camilo Grau, nos recuerda a los edificios-hito de la carretera americana que buscan ser descubiertos a gran velocidad gracias a su singularidad. Recubierto por hexágonos blancos que dejan protagonismo a las carpinterías de cantos redondeados y color azul cielo, forma parte del imaginario colectivo de los pueblos del área metropolitana valenciana.
Dome Comercial. La última parada nos llama desde la distancia conforme nos alejamos de L'Horta Nord hacia Castellón, en término de El Puig de Santamaria, la cúpula facetada de Mercovasa refleja la luz del Sol desde 1984. Obra de los ingenieros Carlos Martínez Lasheras y Carlos Ferrer Ferrer, de cerca nos sorprende que esté formada por bandejas de hormigón. Una de las versiones cuenta que fueron diseñadas para acoger un hotel de transportistas que nunca llegó a realizarse. Aún así, la bola, como la llaman los trabajadores del mercado mayorista, sigue siendo el punto de encuentro de este centro de inspiración cósmica abierto las 24 horas.
Este itinerario es un texto relacionado con una investigación más amplia y libro homónimo Late to the party: platillos, pirámides y búnkers (Handshake, 2020).



