8 viviendas de protección pública de alquiler en Palma

El proyecto demuestra la viabilidad de incorporar estructuras a compresión en proyectos de vivienda, para activar la mayor inercia térmica posible y refrescar en verano de forma pasiva, mediante una envolvente pesada de baja huella de carbono. Este mecanismo se complementa con la ventilación cruzada y el aprovechamiento de la brisa marina (embat).

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Programa, estructura, construcción y confort se resuelven con una estrategia unitaria que surge de las cualidades de los materiales utilizados. La piedra de marès, en este caso de la misma ciudad de Palma a 18 km de distancia, es uno de los materiales locales industrializados con menos huella de CO2. Además, configura gran parte del paisaje y del patrimonio cultural de la isla, presente en la arquitectura vernácula y en la institucional. Se han documentado más de 1.600 canteras de piedra arenisca inactivas, pero hoy en día solo quedan una docena activas y se encuentran en peligro de extinción si las administraciones no fomentan su uso.

José Hevia
José Hevia

La reciente introducción de nuevos marcos normativos, más restrictivos y en aplicación de las Directivas Europeas, ha incrementado el coste de las obras y ha hecho viable económicamente la recuperación de este tipo de soluciones consideradas socialmente obsoletas, a pesar de disfrutar de ejemplos paradigmáticos como Can lis de Jorn Utzon. Esta obra se ha construido a 1.200€/m2 y se ha financiado con el Impuesto de Turismo Sostenible de las islas Baleares.

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En PB, las bóvedas de cañón de 295 cm de luz se apoyan sobre pilastras de marès de 40 x 80 cm que trasladan los empujes horizontales hacia la cimentación. Los espacios libres entre pilastras en fachada permiten alojar cocinas, despensas, armarios, festejadors y accesos. En P1, las pilastras de piedra de 20 x 80 cm soportan una estructura ligera de cerchas de madera con tirantes de acero, sobre las que se apoyan tableros de madera maciza de encofrar reutilizados y el aislamiento de 30 cm de hoja muerta de posidonia oceánica seca procedente de Cala Estancia, a 11 km de la obra. Utilizar las hojas muertas de posidonia secadas al sol como material de construcción relaciona el habitar con la utilización equilibrada de los recursos de los ecosistemas circundantes.

En las viviendas tipo los baños se colocan en el centro de la vivienda organizando los recorridos a su alrededor. La división entre los dormitorios se plantea de madera para que en el futuro pueda desmontarse para facilitar nuevas distribuciones y ser flexible en el tiempo. La cubierta inclinada se resuelve mediante teja cerámica árabe tradicional fabricada con energías renovables, que se expresa tal y como es en el perímetro de la cubierta.

José Hevia
Xim Moyá Costa, Carles Oliver Barceló, Alfonso Reina Ferragut, Antonio Martín Procopio, Miguel Ángel Rodríguez Nevado

Para activar la inercia y regular la elevada humedad de las islas Baleares, por encima del 70% de media, se dejan vistos los materiales higrotérmicos que conforman la estructura. El edificio es clase energética A y la demanda prevista de energía anual de calefacción y refrigeración es de 7,49 kWh/m², con el objetivo de reducir al mínimo la pobreza energética en las viviendas públicas.

¿Para quién?

José Hevia
Xim Moyá Costa, Carles Oliver Barceló, Alfonso Reina Ferragut, Antonio Martín Procopio, Miguel Ángel Rodríguez Nevado

La obra está promovida por el Instituto Balear de la Vivienda Social (IBAVI), el organismo público adscrito a la Consejería de Movilidad y Vivienda del Gobierno de las Islas Baleares cuyo objetivo es la promoción de la vivienda protegida desde 1986. Los futuros inquilinos serán demandantes de vivienda pública y solo pagarán el 30% de sus ingresos. Además, las medidas para reducir el coste de la energía para los inquilinos facilitan el pago de los suministros básicos.

¿Por qué?

Las personas vemos y pensamos a través del lenguaje. Es decir, pensamos en función de las palabras que usamos. Y solo podemos ver aquello que conocemos. En general, los arquitectos de formación académica pensamos a través del lenguaje de un cierto Movimiento Moderno más o menos evolucionado, el cual se desarrolló como expresión de los materiales industrializados ligados a las energías fósiles y a un modelo capitalista de crecimiento ilimitado y sostenido que no presta atención a las externalidades negativas que genera.

Durante el siglo XXI, la magnitud de las emergencias climática, sanitaria y habitacional sugiere la necesidad de un cambio de modelo, productivo, social y económico. Un nuevo lenguaje basado en el decrecimiento del consumo de recursos, el crecimiento del confort, la autosuficiencia energética y material, la justicia social, el bienestar y la sostenibilidad ambiental, económica y social globales.

Si en la Tierra se hablan más de 7.000 lenguas, parece que frente a la homogeneidad globalizada de finales del siglo XX deberían aparecer al menos 7.000 propuestas de decrecimiento, cada una adaptada a su territorio. Paradójicamente, en algunos lugares este nuevo lenguaje podría surgir de la expresión de los materiales preindustriales locales y artesanos de producción con energías renovables o una cantidad irrelevante de energías fósiles. Al utilizar materiales naturales, en general más frágiles, la organización de los espacios y las decisiones formales surgen a partir del conocimiento de las ventajas y limitaciones mecánicas y constructivas. Esta fragilidad se convierte en oportunidad de diseño.

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Ubicación

39.592437607 2.6588596867 f0c78a7d-43db-48a5-84f1-8222d70560f7 Construida
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