Comedor infantil en Oviedo

La obra consistió en la creación de una pieza independiente anexa al colegio de preescolar.

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ASPECTOS FUNCIONALES: En un comedor infantil hay dos tipos de usuarios: los niños y los trabajadores. Estos últimos son de dos tipos: los que vienen de afuera con el catering y manipulan los alimentos, y el personal que debe de cuidar de los niños en el momento de la comida. Así pues separamos la zona de cocina a la entrada de alimentos, y la zona de niños, con los servicios y un área para dejar mochilas. El proyecto se compone de dos cabezas de altura menor –ya que en su parte alta llevan instalaciones de aire acondicionado– y una nave central con toda la altura, donde se produce el refectorio propiamente dicho.

Alzado oeste - Marcos Morilla
Foto exterior - Marcos Morilla

ASPECTOS FORMALES Y DE DISEÑO: A pesar de la modulación del proyecto, para darle mayor movimiento y alegría, los módulos son asimétricos, van cambiando el sentido de los faldones para que así aparezcan distintos frentes por encima del tejado. Hemos utilizado una matemática sencilla qué, por su disposición a derecha o izquierda, va generando un volumen fragmentado de gran dinamismo. Las cerchas, y por tanto las formas posteriores, se apoyan en los ángulos del cartabón, es decir: treinta y sesenta grados. También, la forma espacial interior tiene una reminiscencia en la Iglesia de Alvar Aalto de Riola, próxima a Bolonia en Italia, detalles de Scharoun...  Hay dos escalas, la del eje entrada-cocina que es la de los mayores, y por tanto se apoya en ventanas de escala “persona mayor”, y la de las mesas de comedor, que llevan una ventana corrida a la escala “niños y niñas”.

Detalle - Marcos Morilla

El sistema constructivo elegido es una estructura metálica revestida de paneles de distintos materiales colocados en seco (chapa galvanizada, alucobond...), con un juego de planos y curvas en las cubiertas que potencian su imagen en el entorno. Las conducciones de aire acondicionado quedan vistas.

Desde la calle se pueden ver los niños y niñas comiendo y ellos, a su vez, pueden ver el verde del prado por las ventanas grandes del oeste, y coches y árboles en las ventanas bajas del este.

Vista interior - Marcos Morilla
Rogelio Ruiz Fernández y Macario González Astorga

También sus padres podrían ver desde el exterior como están sus retoños. En lo alto del espacio del comedor propiamente dicho, las ventanas circulares, una a norte y otra a sur, nos recuerdan el sol y la luna.

 

Foto en obras - Rogelio Ruiz Fernández y Macario González Astorga
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Ubicación

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Construida
Efímera
Desaparecida
Proyecto no construido

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