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Itinerario
Este itinerario propone un recorrido a través de quince arquitecturas que comparten autoría femenina y una íntima relación con el agua. Este elemento conducirá nuestra mirada por la geografía mediterránea a lo largo de los treinta años que discurren entre la restauración democrática y la crisis económica de 2008, que sacudió el tablero profesional de nuestro país.
Comenzamos por los faros, guardianes de las costas. En Alcalà de Xivert, Castelló, el faro de Irta (1989-1993) es obra de Rita Lorite. Situado entre dos calas, constituye un hito en hormigón blanco, en contraste con el color de las rocas. De su basamento emerge una torre de planta cuadrada en la que destacan ventanales crecientes con el ascenso y un prominente vuelo orientado al mar que da acceso a la linterna.
Itinerario comisariado por
María Elia Gutiérrez-Mozo, Ana Gilsanz-Díaz, Asunción Díaz-García y José Parra-Martínez
Equipo de Miradas Situadas: Arquitectura de Mujer en España desde Perspectivas Periféricas, 1978-2008 (Generalitat Valenciana, 2021-2023) y beneficiarias de la III Beca Lilly Reich de Investigación para la Igualdad en Arquitectura (Fundación Mies van der Rohe, 2022). Maria Elia es arquitecta por la Universidad de Navarra y doctora arquitecta por la Universidad Politécnica de Madrid, catedrática de Composición Arquitectónica de la Universidad de Alicante (UA). Ana es arquitecta por la ETSAM, máster en Arquitectura y Urbanismo sostenibles y doctora arquitecta por la Universidad de Alicante, donde es Profesora Ayudante Doctora en Composición Arquitectónica. Asunción es arquitecta, y doctora arquitecta por la UA, donde es profesora Asociada en Composición Arquitectónica. José es arquitecto y Doctor Arquitecto por la Universidad Politécnica de Valencia, es Profesor Titular de Composición Arquitectónica en la UA.
Medios de transporte
Asimismo de Rita Lorite, en colaboración con el ingeniero Severiano Benavides, es el faro de Castell de Ferro (1987-1992), Granada. Se rehabilita respetuosamente una torre vigía dotándola de la tecnología necesaria y añadiéndole una estructura de nueva planta, que contrasta con la preexistencia. Exenta, esta se compone de dos pantallas paralelas de hormigón visto que asumen el fuerte desnivel y conducen a la torre-faro mediante una pasarela.
En la playa de Nules, Castelló, Blanca Lleó construye otro faro (1989-1991). En un entorno más urbano, plantea una volumetría prismática, regular y sencilla, con basamento, cuerpo principal permeable al viento y remate. El fuste de hormigón se reviste en el zócalo con granito y en la torre con piedra arenisca. Las puertas, pasarelas y escaleras se resuelven con acero inoxidable y el cobre se emplea en elementos exteriores de remate.
La cuidada materialidad evidencia la importancia de los límites, lo cual nos lleva a los bordes marítimos. La plaza de la Ciutadella de Menorca, proyectada por Isabel Bennasar (1996-1998), se ubica en un eje litoral transformado en espacio público. Pone en valor el entorno natural y el Castell de Sant Nicolau, del siglo XVII. Bennasar resuelve el encuentro entre los dos extremos del paseo con un singular espacio estancial que, mediante rampas, invita a aproximarse a las rocas y, en el castillo, recorriendo una pasarela lineal.
El paseo marítimo de Torrevella, Alacant, de Carme Pinós (1996-1999), está diseñado desde la atención al contexto urbano. La arquitecta alargó los espigones para protegerlo de los oleajes, acotó lugares de baño y soláriums, y creó un espacio funcional tanto de día como de noche.
Por su parte, el de Gavà, Barcelona, materializado por Imma Jansana (1990-1993), es un elemento de preservación de las dunas que plantea dos cintas sinuosas de pavimento drenante, paralelas a la línea de costa y adaptadas a su topografía; asimismo, mantiene la vegetación preexistente e incorpora nueva flora autóctona. Ambos caminos están conectados por pasarelas perpendiculares conducentes al mar.
También en el Delta del Llobregat, descubrimos otro de los paisajes asociados al mediterráneo: los humedales. En su actuación, Imma Jansana, dispone estratégicamente una serie de miradores (1993). Se trata de torres circulares de 2 metros de diámetro con una escalera central de caracol que permiten alcanzar los 3 metros de altura. Configuradas por listones de madera de Elondo, son estructuras durables y permeables al paisaje.
Un caso singular se encuentra junto al nuevo cauce del Llobregat, vinculado a la depuradora metropolitana que, en el margen opuesto del río, aporta agua dulce para reducir la salinidad de los acuíferos y distribuirla al parque natural. Este mirador, instalado sobre una infraestructura hidráulica (2005-2006), actúa como punto de control y gestión del agua, al tiempo que ofrece vistas a un territorio híbrido.
Entre las infraestructuras de tratamiento del agua destacan las depuradoras. La del Camp de Túria, València, de Lourdes García Sogo (1993), recoge los fluidos residuales de tres municipios. A pesar de que su sistema de decantación ocupa una gran extensión de terreno, la vocación paisajística del complejo lo asemeja al jardín geométrico de una villa suburbana.
El interés de esta arquitecta por temas aparentemente lejanos de la disciplina la ha impulsado a intervenir en puentes. Entre ellos, la ampliación estructural del tablero del viaducto sobre el río Clariano a su paso por Ontinyent, València (1994), o la del viaducto sobre el río Albaida en Villanueva de Castelló, València (1994).
En la pasarela peatonal de Petrer, Alacant, Carme Pinós (1991-1998) proyectó, junto a las ruinas de un acueducto, cruzando un barranco, un espacio de articulación entre el pueblo y su suburbio. Su vista aérea nos conduce a las ramblas.
Dos proyectos en la provincia de Barcelona, ambos de Isabel Bennasar, adecúan estos cauces como espacio público. En Badalona, la Riera Canyadó (1997-1999), canaliza la rambla dejando en su superficie un parque lineal: un recorrido compuesto por diversas secciones y terrazas con pavimentos de diferentes texturas y colores, limitados por muros de hormigón y gaviones que protegen su esmerado ajardinamiento.
Análogamente, en el parque Torrent d´en Farré en Esplugues de Llobregat (2002-2004), se potencian las trazas del fondo del torrente transformándolo en un paseo verde y continuo. Aguas abajo, existen pabellones con servicios y un estanque que evoca el curso preexistente; aguas arriba, el cauce está facetado con senderos de madera. Todos los taludes laterales se modifican mínimamente para accesos (rampas y plataformas) que rememoran territorios agrícolas abancalados, otro de cuyos elementos característicos son las acequias.
Carmen Moreno Álvarez acomete una intervención paisajística en Víznar, Granada (2003-2006), en cuyo barranco asesinaron a García Lorca, y a más de 150 personas, en 1936. El proyecto recupera la memoria del lugar mediante tres recorridos: el camino del paseante (el sendero), el del agua (la acequia) y el transparente (la piedra tallada con una poesía lorquiana) que, entrelazados, narran aquellos trágicos acontecimientos.
Todas estas obras se integran en el archivo NAM, Navegando Arquitecturas de Mujer, una aplicación de descarga libre y gratuita, principal resultado de transferencia del proyecto de investigación “Miradas Situadas: Arquitectura de Mujer en España desde Perspectivas Periféricas, 1978-2008” (2021-2023), concedido por la Generalitat Valenciana a grupos consolidados, cuyas investigadoras de la Universidad de Alicante firman este texto.



