Cargando...
Sevilla poseía unas márgenes bellísimas, abstractas, elementales, recorridos suaves y solitarios, cercanía del mar y memoria de aventuras. Estas zonas portuarias, en un equivocado sentido de recuperación ciudadana, se habían domesticado, eliminado por completo el carácter de sus legendarios contactos con el mar. El puerto se convierte en estanque circundado de malecones ajardinados. Paseos ribereños que formalmente imposibilitan el recuerdo. Estarían justificados en otros lugares sin historia.
La lectura que hacemos puede que tenga una mirada de paisaje interior. El Guadalquivir no es un cauce en que hay que intervenir para destinar sus bordes a ejercicios de reordenación y argumentación de usos, invención del paisaje con su consecuente jardinería retórica. Este curso del río a su paso por Sevilla tenía una imagen muy consolidada, que poco a poco se ha ido diluyendo en otros esquemas que olvidan el compromiso de Sevilla con el mar. La zona del puerto de Sevilla denominada Muelle de la Sal, junto al Puente de Isabel II, era la zona industrial más urbana del antiguo puerto.
La belleza de este lugar histórico estriba en su carácter profundamente abstracto y las tensiones que se producen con los restos del Castillo de San Jorge, fortificación medieval, sede y prisión de la Inquisición. Uno de los lugares de las márgenes del río que prácticamente no se había transformado. Aún quedaban los muros de los muelles portuarios de piedra caliza ocre y el muro de ladrillo contención de tierras del acceso al Puente de Triana. En el pavimento, habían rebajado las cotas de la antigua explanada y añadido, tratando de dulcificar su carácter “árido”, una vegetación, farolas y bancos inadecuados, que ocultaban lo que sin duda lo identifica y lo hace atractivo.
El espacio existente del Muelle de la Sal y sus relaciones generaron en el escultor la posibilidad del encuentro con su obra. Fue el emplazamiento elegido por él, a propuesta nuestra, como el más adecuado por su carácter altamente simbólico, urbano e industrial para situar allí la pieza denominada “Tolerancia”. Con su obra el escultor introduce el contrapunto que el proyecto de reordenación requiere. Proyectamos el lugar tratando de restituir el carácter industrial, borrando el sentido ambiguo que había adquirido en el tiempo, entre salón, jardín y parque. Buscábamos limpieza visual y ordenación de los escasos elementos. Desarrollamos, de acuerdo con Chillida, diversos anteproyectos hasta llegar a la propuesta definitiva.
Estudiando la evolución de la zona, entre fotografías antiguas, planos, grabados y documentos diversos, descubrimos la propuesta. En nuestra concepción arquitectónica, pretendimos asumir la pieza, la focalización de esta en el proyecto, situándola visualmente como centro de campo. La intervención es la mínima y esencial que entendemos que se debía hacer, y el hecho de que no parezca modificado el lugar lo consideramos nuestro mayor logro, imprescindible para valorar formalmente el carácter de la escultura, que se apoya directamente en el suelo, careciendo de plataforma o podio.
Los recorridos de acceso al Muelle se realizaban por una rampa suave y por una escalera desde el pequeño jardín del Paseo de Colón. Además, tenía el paseo lineal desde la Torre del Oro hasta el arco del Puente de Triana. Impedimos el aparcamiento, así el recorrido que planteamos es posiblemente la mejor secuencia visual para su comprensión. Una nueva escalera de acceso junto al Puente de Isabel II, aprovechando el espacio enterrado de unos abandonados aseos públicos, permite una comunicación directa desde la esquina del Puente al Muelle. La escalinata, dentro de su aparente complejidad, es de concepción sencilla: chapones de acero, apoyados entre sí recortan mínimamente el magnífico muro de ladrillo. Formas que son resultado de un rígido planteamiento geométrico en planta y su solución estructural en sección.
La vegetación que se ha ido plantando en el muelle se simplifica. Permanecen las palmeras y determinados árboles, eliminamos gran parte de la vegetación baja de primera línea que anulan perspectivas y dejamos las enredaderas adosadas al muro lateral.
Las rampas originales dejaron muros bajos de piedra caliza. Nuevas plataformas, que recuperan de alguna forma las antiguas cotas, referidas a la escultura, sirven de banco y marcan el lugar, mejorando los puntos de vista de la pieza. El pavimento de adoquines de granito se lleva hasta los muros, cuidando el despiece y la textura de adoquín usado, logrando una cierta continuidad entre la ampliación y el pavimento existente. Los adoquines son piezas de gran formato que recuperados de la antigua estación ferroviaria de Córdoba y de las piezas almacenadas en las sucesivas modificaciones del Muelle.
Las cotas no sufren variación y las nuevas zonas pavimentadas se construyen para evacuar directamente al río las aguas pluviales. Sobre el muro de ladrillo se apoya una terraza, de grandes losas de granito de corte manual y aristas talladas, que recoge la elevación de la zarpa del muro respecto a la cota de acuerdo del adoquinado. No se interviene en el muro de ladrillo, valorando su poética, solo se reponen algunas zonas muy deterioradas.
La iluminación del espacio se integra en las paredes, las escaleras y en los muros de protección. Se resuelve con discretas piezas industriales estancas, empotradas casi a ras de suelo en huecos dispuestos en muros, bancos y plataformas. Entendimos que la luz que llegara a la pieza debía ser exclusivamente ambiental, sin crear efectos escenográficos en una obra que por su propia entidad no necesita. Luz tenue difundida a ras de suelo, sin focalizar ni subrayar aspecto alguno. La escultura no debía ser iluminada, creíamos al igual que el autor, que tenía que desaparecer en la noche.
El texto de Elie Wiesel, conmemorativo a la Tolerancia, se inscribía en dos grandes placas de fundición de aluminio fundido que componen un diedro, intervención casi minimal a modo de cantonera, piedra angular, que abrazaba la arista del muro de ladrillo más próximo a la escultura.
Información general
Ordenación del Muelle de la Sal
AÑO
Opción de visitas
Dirección
mlle. de la Sal,
41001 Sevilla - Sevilla
Latitud: 37.386688289
Longitud: -6.001453087
Clasificación
Superficie construida
Estudios de arquitectura participantes
Información aportada por
Consejo Andaluz de Colegios Oficiales de Arquitectos (CACOA)
Enlaces web
Ubicación
Itinerarios
https://content.gnoss.ws/carq/https://content.gnoss.ws/carq//imagenes/Documentos/imgsem/6a/6a6b/6a6b5fc5-f18b-4732-8816-49c9428c33f1/dee922fb-e004-4e0c-ac7d-20e826c8d382.jpg, 0000045265/1588-muelle-de-la-sal-15_600ppp.jpg
https://content.gnoss.ws/carq/https://content.gnoss.ws/carq//imagenes/Documentos/imgsem/6a/6a6b/6a6b5fc5-f18b-4732-8816-49c9428c33f1/07bc1994-e4fb-47d9-82b0-9607f5d62eb4.jpg, 0000045265/muelle-dela-sal2-chs-ministerio_600ppp.jpg
https://content.gnoss.ws/carq//imagenes/Documentos/imgsem/6a/6a6b/6a6b5fc5-f18b-4732-8816-49c9428c33f1/33fa449b-4467-4190-9960-3a9cb4217ef1.jpg, 0000045265/1588-plano-original-antiguo_600ppp.jpg



