Palacio de Festivales de Cantabria

Francisco Javier Sáenz de Oíza

Hermosa la ciudad de Santander y hermosa la idea de un palacio sobre el mar, más que un problema técnico, un importante problema cultural: un reto a la arquitectura. A nuestra mente acude la lonja de Palma, el parlamento británico y aun la ópera de Sidney. Hitos cargados de significación que fecundan desde la ribera las culturas. Situar el edificio frente a la bahía: la clave del problema. Nos apoyamos en la ladera y penetramos ascendiendo desde la escena como en Epidauro: ¡Oh, Epidauro! Anclar la forma en la bahía, hacerla permanecer ahí, clavada para siempre, referida a sus cuatro esquinas, como los cuatro vientos: cuatro hitos de permanencia y estabilidad. Entre las cuatro señales, la cubierta, que, como sala, desciende en cascada cristalina de vidrio y metal hasta la base, la lonja de entrada. Esta se eleva seis metros sobre el horizonte, dominando la incomparable bahía en los descansos: Pedreña, al fondo. Por uno de sus laterales se desciende a las menores, que mantienen por suelo el nivel actual del terreno. La luz exterior penetra en la sala, difusa, de lo alto, quebrándose en mil inflexiones para recogerse en un interior cerrado e íntimo, también monumental (caja de 40 X 40 m).

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Ofrecemos una rígida propuesta formal: vivimos con la necesidad de imágenes dentro de un mundo gris, sin formas: dos tenistas venían ayer de Sídney; su comentario no era del propio juego sino de la ópera (rendido tributo a Jorn Utzon). Nuestro recurso formal, en lo íntimo, el más montañés: el entretenido enlace de cubiertas con la línea del cielo: ahí están, prolongándose verticalmente, los muros cortafuegos, ahí está la Magdalena, confirmándolo.

Alzado - Revista Arquitectura, COAM, nº250, 1984

Como texturas el hormigón armado coloreado y los mármoles, en listados, como en Siena o en Loos. Capacidad prevista de la sala para más de 1 900 espectadores, las menores, podrían ampliarse, de convenir, hasta llenar gran parte de la lonja.

Cuatro escaleras en las citadas cuatro esquinas enlazan entre sí a los vestíbulos y abren galerías laterales a la sala, contribuyendo con la difusión de formas a la mejor acústica interior. ¿Y porqué no dividir en otras menores a la gran sala? ¿Porqué no dividimos la catedral o la plaza de toros o el museo? No es un problema de técnicas sino de cultura, las cosas son lo que son y quieren ser (catedral, capilla, plaza... ) o dejan de serlo. Nuestra primera propuesta como arquitectos –años sesenta– seleccionados por aquel entonces, precisamente también en Santander, se preocupaba de estos menesteres.

Croquis - Revista Arquitectura, COAM, nº250, 1984

Información general

Palacio de Festivales de Cantabria

AÑO

1990

Dirección

c/ de Gamazo, s/n

39004 Santander - Cantabria

Latitud: 43.462945375

Longitud: -3.789793896

Clasificación

Superficie construida

5001 - 20000 m²

Arquitectos participantes

Francisco Javier Sáenz de Oíza

Información aportada por

Revista Arquitectura, COAM

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Ubicación

43.462945375 -3.789793896 e21f1ab9-b3da-48c4-9381-d85fda64fb1d Construida
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Construida
Efímera
Desaparecida
Proyecto no construido

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