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Híjar es la capital de la comarca turolense del Bajo Martín y uno de los pueblos fundadores de la ruta del Tambor y Bombo. Su “tamborada”, una de las tradiciones más representativas de la Semana Santa del Bajo Aragón, fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2018.
En lo alto de la villa, en pleno casco histórico y junto a los restos del antiguo castillo-palacio Duque de Híjar, se alza la Iglesia de Santa María la Mayor (silgo XIV), uno de los escasos ejemplos de arquitectura religiosa de estilo mudéjar que existen en la zona del Bajo Aragón. Dada su relevancia histórica y artística, el templo fue declarado en 2001 como Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Monumento.
El paso del tiempo y la inadecuada conservación del bien provocaron la progresiva degradación del monumento, que presentaba graves daños estructurales. El deterioro alcanzó tal grado que en 2005 y 2007 se produjeron varios desprendimientos de cascotes procedentes de las bóvedas, tanto en el interior como en el exterior. Estos episodios obligaron a clausurar temporalmente el edificio por razones de seguridad, por lo que el ayuntamiento de la villa iniciaría a finales de 2007 diferentes trámites administrativos para poner en marcha la restauración del bien. Sin embargo, se sucedieron una serie de trabas burocráticas que retrasaron siete años la ejecución del proyecto y la reapertura del templo, causando conmoción entre los vecinos dada la importancia de este lugar en la celebración de la Semana Santa.
En una primera instancia, el ayuntamiento firmó un convenio de colaboración con la Dirección General de Vivienda y Rehabilitación del Departamento de Obras Públicas, Urbanismo y Transportes del Gobierno de Aragón (DGA) para la contratación, supervisión y cofinanciación del proyecto. Para la ejecución de la obra, se contrató a las arquitectas Alicia Torres González y Taciana Laredo Torres, quienes redactaron en julio de 2009 un proyecto de intervención en el templo.
La Dirección General de Vivienda y Rehabilitación inició la licitación de las obras en junio de 2010, pero terminaría paralizándola en enero de 2011 por una falta presupuestaria derivada de la crisis económica, que priorizó la intervención en otros inmuebles aragoneses. En 2012 se volvió a iniciar el procedimiento de licitación, quedando nuevamente inconclusa por los mismos motivos. A finales de ese mismo año, la dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón solicitó la cesión del proyecto con el fin de acometer las obras en el ejercicio de 2013. Sin embargo, terminó revirtiendo la documentación ante la imposibilidad económica de ejecutarlas y la manifiesta disponibilidad del Ayuntamiento de Híjar para llevarlos a cabo la restauración mediante fondos propios.
Esto fue posible gracias a que el ayuntamiento logró obtener una financiación procedente de los Fondos de Inversiones de Teruel (FITE) correspondientes a dos anualidades consecutivas, 2012 y 2013, mientras que el Arzobispado de Zaragoza, propietario del edificio, asumió el 10 % del presupuesto. Puesto que la Dirección General de Vivienda y Rehabilitación había sido la promotora del proyecto firmado por las arquitectas Alicia Torres y Taciana Laredo, el Ayuntamiento de Híjar solicitó la cesión de la documentación original. Para ello, se suscribió un convenio de colaboración a finales de 2013, permitiendo que la restauración se ejecutara finalmente entre 2014 y 2015.
El estado de conservación del edificio era crítico, con múltiples daños estructurales que comprometían seriamente su integridad. A modo de resumen, en las fachas y la torre el ladrillo se encontraba muy deteriorado, especialmente en las zonas altas. Además, existían grietas y humedades, y varios tramos de cornisas y frisos se habían desprendido. Las patologías más graves se localizaban en las cubiertas: el avanzado estado de degradación del tejado, con gran parte de las tejas rotas, movidas o desaparecidas, provocaba constantes filtraciones de agua que habían derivado en la pudrición de las vigas de madera. Un cuadro de abandono al que se sumaba la acumulación de palomina. Asimismo, una intervención anterior en uno de los faldones de la nave central —reforzado erróneamente con nervometal y hormigón— había alterado el equilibrio del edificio. Ello generó un reparto desigual de las cargas que provocó desplazamiento de la cubierta y la pérdida de verticalidad de las cerchas, impidiendo que la estructura trabajara de forma solidaria y derivando en un riesgo inminente de colapso estructural.
La intervención se centró en una labor de «cirugía» que pretendió reparar los daños más importantes del edificio, tanto en el interior como en el exterior, asegurando su consolidación. En las cubiertas, se desmontaron sus piezas para su posterior recuperación y reparación, se realizó un zunchado perimetral de lo muros de carga, o se aplicó un tratamiento preventivo contra xilófagos, entre otras acciones. En las bóvedas, se cosieron las grietas y se aplicó un encamisado protector. En las fachadas se realizó una drenaje perimetral para proteger la estructura frente a las humedades y garantizar la conservación del edificio a largo plazo. Igualmente, se sanearon los elementos de cantería, se sellaron las grietas y se sustituyeron las fábricas de ladrillo más degradadas. Las carpinterías fueron restauradas, reemplazando únicamente las piezas en mal estado, mientras que los muros de tapial se recuperaron con morteros mixtos que respetaron su composición original. Finalmente, en la torre se realizó una limpieza integral, se cosieron y sellaron las grietas, y se sustituyeron tanto los elementos de cantería dañados como el último forjado de vigas de madera.
Por tanto, fue una intervención de urgencia orientada a proteger el monumento frente al colapso. Pese a ejecutarse con un presupuesto ajustado, su valor simbólico y social fue incalculable para la población local, tras múltiples años de incertidumbre y espera. Permitió la reapertura del templo el 29 de marzo de 2015, Domingo de Ramos, devolviendo a la villa uno de sus hitos patrimoniales más emblemáticos y recuperando la posibilidad de celebrar en ella tanto la Semana Santa como el culto diario.
General information
Restauración de la Iglesia de Santa María la Mayor de Híjar
YEAR
Address
C/ Santa María, 32
44530 Híjar - Teruel -Híjar
Latitude: 41.175801
Longitude: -0.450835
Building materials
Built area
Information provided by
Grupo de Investigación built4life_lab_socio_inhabitare, Universidad de Zaragoza
Location
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