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Itinerary
En el último tercio del siglo XX, la arquitectura española experimentó profundas transformaciones, entre las que destaca la progresiva incorporación de las mujeres a la profesión. Esta situación coincidió con una época de cambios legislativos y administrativos en materia de patrimonio cultural que favoreció la inserción de arquitectas en el espacio laboral dedicado a de la conservación-restauración monumental, una especialidad que hasta entonces les había sido prácticamente restringida. Hasta la llegada de la democracia, esta especialidad fue principalmente ejercida por los Arquitectos Conservadores de Zona, un cuerpo funcionarial estatal ocupado exclusivamente por varones, quienes se encargaban de redactar los proyectos de conservación, reparación y consolidación de los bienes calificados como Monumentos Histórico-Artísticos por la Ley de 13 de mayo de 1933 relativa al Patrimonio Artístico Nacional.
Si bien algunas arquitectas comenzaron a trabajar en la especialidad a finales del franquismo, como Amparo Berlinches Acín, María Ángeles Hernández-Rubio y Muñoyerro, Ana Iglesias González o Gloria Alcázar Albájar, su verdadera presencia no crecería hasta la Transición española, cuando se incrementaron las cifras de mujeres tituladas en arquitectura y las competencias sobre patrimonio cultural se descentralizaron. Con la aprobación de la Constitución Española de 1978, la gestión del patrimonio se trasladó a las autonomías y los arquitectos conservadores de zona desaparecieron. Además, la aprobación de la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español¸ supuso una actualización en la manera de entender y conservar el patrimonio nacional. Este contexto favoreció la diversificación de los y las profesionales dedicadas a la restauración y propició la incorporación de numerosas mujeres arquitectas a la especialidad, gracias a la creación de nuevas plazas de funcionariado en materia de patrimonio cultural, y a la convocatoria de múltiples concursos públicos de intervención.
Itinerary curated by
Sarai Salvo Gómez
Investigadora predoctoral, área de Composición Arquitectónica, Departamento de Arquitectura, Universidad de Zaragoza. Miembro del Lab Socio-inhåbitare del Grupo de investigación de referencia Buit4Life del Gobierno de Aragón.
Lucía C. Pérez-Moreno
Profesora Titular, área de Composición Arquitectónica, Departamento de Arquitectura, Universidad de Zaragoza. Coordinadora del Lab Socio-inhåbitare del Grupo de investigación de referencia Buit4Life del Gobierno de Aragón.
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Desde entonces, las arquitectas han desempeñado un papel fundamental en la salvaguarda de nuestro patrimonio cultural. Además, las primeras generaciones de profesionales asumieron un papel clave en la actualización de la praxis tutelar restauradora de tendencia historicista predominante en la España franquista, incorporando progresivamente los postulados teóricos y metodológicos emanados de documentos internacionales como la Carta de Venecia de 1964. Sin embargo, su contribución profesional y su autoría han recibido una escasa atención mediática y académica hasta la fecha.
La elección de este espacio laboral como eje de este itinerario responde a la necesidad de visibilizar una labor históricamente marginada por la historiografía canónica de la arquitectura, que ha tendido a priorizar el estudio de obras de proyectos de nueva planta. Asimismo, visibilizar a las mujeres que realizan este importante trabajo para cuidar del patrimonio arquitectónico español restaurándolo es una reivindicación de su valía profesional sin la cual no es posible preservar nuestra memoria e identidad arquitectónica y cultural.
Este itinerario recorre diversos monumentos intervenidos por mujeres arquitectas en Aragón. La selección abarca cuatro proyectos realizados desde la década de los años setenta hasta la actualidad, incluyendo actuaciones localizadas en importantes núcleos turísticos del medio rural aragonés, en las provincias de Huesca, Zaragoza y Teruel. Los monumentos seleccionados están declarados como Bienes de Interés Cultural (BIC), la figura que constituye la categoría de máxima protección jurídica en la Ley 3/1999, de 10 de marzo, del Patrimonio Cultural Aragonés.
En la provincia de Huesca, concretamente en el municipio de Alquézar, situado en la comarca del Somontano de Barbastro, se conserva uno de los primeros testimonios documentados de restauración arquitectónica de autoría femenina en Aragón, correspondiente al proyecto llevado a cabo entre 1974 y 1977 por Gloria Alcázar Albájar, n coautoría con Andrés Abasolo Sánchez, en la Colegiata de Santa María. La colegiata constituye uno de los principales recursos monumentales de Alquézar, municipio que forma parte de la red turística Los Pueblos Más Bonitos de España, en la que se integran quince localidades aragonesas.
En la provincia de Zaragoza, más concretamente en la Comarca de Calatayud, se localiza la Iglesia de Santa María de Tobed, una de las diez edificaciones que conforman la declaración de Patrimonio Mundial UNESCO de la arquitectura mudéjar de Aragón. Fue construida a lo largo del siglo XIV y, desde un punto de vista identitario, es uno de los monumentos más significativos del patrimonio cultural aragonés. Entre 1985 y 1989, la arquitecta Úrsula Heredia Lagunas ejecutó una importante restauración en su fachada occidental.
Como consta en la documentación original, basó el diseño de sus planos en el proyecto previo de la Dirección General de Arquitectura, lo cual debió influenciarle en el enfoque de algunas de sus propuestas de tendencia historicista. La arquitecta coordinó labores de limpieza de la decoración, eliminó vestigios de las construcciones derribadas y humedades, cosió las grietas existentes, restauró el zócalo, o reconstruyó algunos elementos perdidos como jambas, dinteles, tímpano y molduras; entre otras actuaciones.
Lo más relevante fue su postura a favor o en contra sobre la sustitución e integración de los elementos decorativos de la fachada ya que, por un lado, repuso los azulejos perdidos con piezas nuevas que imitaron las originales sin marcar su condición sustitutoria, aproximándose con ello a criterios restauradores de raíz violletiana. Sin embargo, en áreas como la zona superior de la fachada norte, adoptó una actitud más conservadora y respetuosa, optando por no reconstruir la decoración en ladrillo resaltado para evitar caer en posibles falsos históricos.
Por otro lado, uno de los puntos turísticos más importantes de la Comarca de las Cinco Villas es el municipio de Uncastillo, que posee un rico legado histórico y patrimonial. Entre sus numerosos templos de estilo románico, sobresale la Iglesia de Santa María la Mayor, construida en el siglo X. Su torre fue intervenida en el año 2006 por Belén Gómez Navarro, un proyecto que supuso un hito desde una perspectiva sociológica y profesional, dado que fue la primera obra de restauración liderada por una arquitecta que recibió un accésit en el Premio García Mercadal (XXII edición), un reconocimiento que es otorgado por el Colegio Oficial de Arquitectos de Aragón (COAA).
La arquitecta que ha liderado un mayor número de obras de restauración patrimonial en la provincia de Teruel es Alicia Torres González, colaborando en ocasiones con su hija Taciana Laredo Torres, también arquitecta. Una de las comarcas donde han llevado a cabo numerosas intervenciones patrimoniales es en el Bajo Martín, actuando tanto en edificios de culto católico como en edificaciones civiles. En lo que a patrimonio religioso se refiere, ambas arquitectas han intervenido en monumentos como la Iglesia Parroquial de El Salvador de Samper de Calanda (varias fases: 1993-2010), la Iglesia de San Pedro Mártir de Urrea de Gaén (2009) o en la Iglesia de Santa María la Mayor de Híjar (2015). Se trata de un patrimonio de gran relevancia para la región, ya que estas localidades forman parte de la ruta turística del Tambor y Bombo, cuya “tamborada” está declara Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO desde el año 2018. Además, en el caso concreto de la iglesia mudéjar de Santa María la Mayor (siglo XIV) de Híjar, la restauración permitió reabrir el templo en 2015, con motivo de la celebración de la Semana Santa, tras permanecer cerrada desde 2007 debido al desprendimiento de varios bloques de yeso de su bóveda. De este modo, las arquitectas no solo restituyeron la estabilidad estructural del edificio, sino que también contribuyeron a devolver a la comunidad hijariense uno de sus principales referentes identitarios, reactivando su función sacra y cultural.
Este itinerario ha sido diseñado por miembros del Grupo de investigación Built4Life_Lab Socio-inhåbitare en arquitectura y pensamiento feminista de la Universidad de Zaragoza, siendo uno de sus objetivos la recuperación y valoración social del trabajo realizado por mujeres arquitectas en España. Este itinerario constituye una muestra representativa de los más de 400 monumentos que sus autoras han identificado como inmuebles históricos intervenidos por mujeres arquitectas en Aragón.



