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Itinerary
A lo largo del siglo XX, numerosos arquitectos y arquitectas han aportado soluciones arquitectónicas alrededor de un amplio espectro de agrupaciones residenciales que podemos englobar bajo el título “vivir en comunidad”. Desde el punto de vista tipológico, hay cuatro áreas que condensan buena parte de estos modelos: las colonias suburbanas vinculadas a las actividades productivas e industriales, las “comunas” y su traslación a modelos de agrupación residencial y plurifamiliar; las comunidades religiosas y, por último, el alojamiento temporal “residencia”. En menor o mayor medida, todo ellos han sido objeto de atención por parte del movimiento moderno arquitectónico, con innumerables ejemplos de edificios que acogen comunidades que no tienen exclusivamente la familia tradicional como unidad básica de convivencia.
En los últimos años, se están ensayando en España formas y fórmulas de habitar —o lo que se ha llamado “cohabitar”— en las que los conceptos de comunidad y convivencia se traduces en nuevos programas y formas asociadas a la vivienda colectiva, proponiendo soluciones residenciales alternativas a los modos de vida tradicionales. En este contexto, vale la pena echar la vista atrás hacia las investigaciones que, durante el siglo XX, han aportado soluciones alrededor del amplio espectro de experiencias que podemos englobar bajo el título “Vivir en comunidad”.
Itinerary curated by
Roger Subirà (Fundación Docomomo Ibérico)
Arquitecto por la ETSAV-UPC. Es profesor de proyectos y teoría del paisaje en la escuela de arquitectura de La Salle ETSALS-URL y director del Diploma de Especialización en Diseño de Jardines en EINA-UAB. Ha sido vicepresidente de ARQUINFAD y vocal del FAD. Coordinador de la candidatura para la organización del Congreso Mundial de la UIA y la Capitalidad Mundial de Arquitectura Barcelona 2026. Dirigió el Congreso de Arquitectura 2016 del COAC. Colabora como asesor de diversas administraciones como el Ayuntamiento de Barcelona, la Generalitat de Catalunya, el INCASOL y la Diputación de Barcelona, realizando estudios y publicaciones en temas vinculados al patrimonio, el paisaje y la teoría urbana. Colabora con la Fundación Docomomo Ibérico para la generación de contenidos. Es autor de varios libros sobre temas urbanísticos y arquitectónicos y comisariado exposiciones en el DHub, el COAC o el Museo Marítimo.
Means of transport
Comunidades productivas
La industrialización propició la aparición de nuevas comunidades vinculadas a nuevas formas de producción y explotación de los recursos. Las colonias industriales, en la segunda mitad del siglo XIX, se debían situar en espacios con acceso directo al agua. De igual manera, los poblados mineros de la cornisa cantábrica o Andalucía constituyen nuevas formas de agrupación social que resuelven el alojamiento de los trabajadores cerca de los lugares de producción. Son comunidades construidas ex novo que, debido a su aislamiento, deben proveer no solo de alojamiento, sino de todos los servicios necesarios. En la segunda mitad del siglo XX, los pueblos de colonización se construyen como comunidades socialmente homogéneas en la que se dan una serie de servicios comunes, adoptando la forma de un pueblo rural construido según un proyecto unitario. Más adelante, los poblados para los trabajadores de las centrales para la producción de electricidad concentran sus trabajadores en comunidades, con numerosos servicios para los trabajadores y sus familias.
La comuna, investigación y utopía en la vivienda colectiva (1960-1970)
Ciertas arquitecturas plurifamiliares tomaron, de una forma “romantizada”, el concepto de comuna como sinónimo de la ruptura de los estereotipos sociales burgueses. En el marco social y filosófico de las décadas de 1960 y 1970, el idealismo y la utopía impregnan arquitecturas que creen poder avanzar hacia una sociedad más libre a través de la creación de nuevas formas arquitectónicas y urbanas. Ello se traduce en nuevas formas de agrupación espacial y tipologías fruto de un trabajo de investigación en torno a los modos de vida. También en la vivienda obrera se ensayan soluciones, en este caso vinculadas a la escasez de recursos públicos, que aconsejan maximizar y mancomunar los servicios comunes.
Nuevas comunidades religiosas
La vida contemplativa de las comunidades religiosas es, por definición, una forma de vida en comunidad. Si estas se organizan en base a un conjunto de normas que constituyen la “regla”, estas reglas a menudo tienen consecuencias en las formas de organización de los espacios residenciales y en la relación entre lo público y lo privado. En España, la arquitectura de las comunidades religiosas en la segunda mitad del siglo XX aportó un gran número de edificios que se caracterizan por su radical modernidad: los aires de renovación que proponía el Concilio Vaticano II propiciaron que las nuevas arquitecturas eclesiásticas y conventuales expresarán también la voluntad de renovar modelos arquitectónicos y estéticos, y encontraron en la arquitectura racionalista la sencillez y capacidad de evocación que querían expresar. Miguel Fisac, Antonio Fernández Alba y Fray Coello de Portugal, entre otros, supieron imprimir a la nueva arquitectura religiosa la sobriedad y modernidad que el Concilio anunciaba.
Residencias temporales
De entre los distintos tipos de residencia, la dedicada a estudiantes universitarios tiene un amplio recorrido en la arquitectura del movimiento moderno. En España, la promoción de los estudios superiores, a partir de la década de 1920, persigue la incorporación de nuevas capas sociales a la institución universitaria. Colegios mayores y residencias facilitaban esta incorporación. El núcleo de la Ciudad Universitaria de Madrid constituye un compendio sin igual de soluciones a esta tipología, con obras firmadas por grandes nombres de la arquitectura española de la segunda mitad del siglo XX. Tipológicamente, los colegios mayores y residencias en Madrid se caracterizaban, a menudo, por la amplitud de sus recintos y por tener amplias dotaciones de servicios, ya fuese para actividades deportivas, culturales o espacios de socialización. De modo paralelo, las Universidades Laborales, localizadas en distintas geografías del territorio español, también dieron pie a interesantes agrupaciones.
En España, la crisis de 2008 dejó al descubierto las enormes disfunciones del mercado residencial, con un parque de vivienda social pública destinada al alquiler casi inexistente. El “derecho a la vivienda” unió a políticos y legisladores con arquitectos en la búsqueda de soluciones imaginativas. Es en estas soluciones cuando la vida en comunidad y la vivienda colectiva retoman antiguas investigaciones y tipologías históricas en las que la atención se ponía en la relación y equilibrio entre espacios privados y de uso común en los edificios y entornos residenciales. Sin duda, en los próximos años, el estudio de los modelos históricos de la vida en comunidad alimentará la revolución que actualmente estamos viviendo en la tipología de la vivienda colectiva.



