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Itinerary
La arquitectura ocupa, cada vez más, un lugar importante en el cine, y las relaciones que se pueden establecer entre ambas artes son evidentes. Comparten premisas similares: cómo se define el espacio, la percepción de ese ámbito en movimiento, la imagen de la ciudad… incluso en los procesos creativos atendiendo a temas compositivos, formales…
La industria cinematográfica no deja nada al azar, iluminación, vestuario, actores…y, por supuesto, la escenografía. La elección de un espacio determinado muchas veces es determinante para que la película triunfe. El cazador de replicantes Rick Deckard en Blade Runner ¿podría vivir en otra casa que no estuviera influenciada por la casa Ennis Brown de Frank Lloyd Wright? El asalto en La Naranja Mecánica por parte de Alex y los drugos ¿sería tan estremecedora si no se hubiera rodado en la Casa Skybreak diseñada por Norman Foster, Wendy Cheesman y Richard Rogers?
Itinerary curated by
Sara Pérez Barreiro
Doctor Arquitecto y Profesora del departamento de Teoría de la Arquitectura y Proyectos Arquitectónicos de la Universidad de Valladolid. Es especialista en las intercciones entre arquitectura y cine, que investiga en el Grupo “Arquitectura y Cine” de esta universidad.
Means of transport
La importancia de la arquitectura realizada en España se ve reflejada en las producciones rodadas en los últimos años. Todo tiene cabida: desde edificios construidos a principios del siglo pasado como el Carrión, hasta edificios más actuales como las Torres KIO. Desde edificios religiosos como el Santuario de Nuestra Señora de Arantzazu hasta centros de investigaciones como la Sede del Instituto del Patrimonio Histórico Español, pasando por viviendas como el complejo de Torres Blancas.
Grandes ejemplos arquitectónicos que se distribuyen por toda la geografía española, Madrid, Gipuzkoa, A Coruña… se reflejan en el cine. Obras de arquitectos reconocidos como Miguel Fisac, Juan Antonio Corrales, Luis Feduchi, Javier Carvajal, Francisco Javier Sainz de Oiza son escogidos para aparecer en la pantalla junto con premios Pritzker de la talla de Philip Johnson o Frank Gehry. La calidad de sus arquitecturas se convierte en un personaje más, incluso en producciones internacionales como El mundo nunca es suficiente de Michael Apted o Intruders de Juan Carlos Fresnadillo.
La agradable climatología española, unida a la calidad de sus playas, ha convertido el país en uno de los destinos turísticos más habituales para los europeos. Desde los años sesenta del siglo pasado el gobierno realizó diversas iniciativas para atraer a nuestras costas a los viajeros internacionales. Se construyeron varios hoteles como el Meliá Don Pepe, obra de los arquitectos Eleuterio Población Knappe y José Luis Calvente del Castillo. En su marcada fachada horizontal orientada al sur se reconocen las premisas fundamentales del movimiento moderno. Y allí, en ese edificio influido por las corrientes más modernas europeas, dos grandes actores españoles, Paco Martínez Soria y José Luis López Vázquez, recorren todos sus espacios buscando ideas para convertir un pequeño pueblo de Aragón en un centro turístico en El turismo es un gran invento.
En la Ciudad Universitaria de Madrid se construyó entre 1964 y 1988 un gran edificio de hormigón conocido coloquialmente como “La corona de espinas”. Fernando Higueras y Antonio Miró, junto con el ingeniero José Antonio Fernández Ordoñez, diseñaron un edificio de planta circular organizado de forma concéntrica alrededor de un magnífico espacio central. El brillante uso del hormigón se refleja no solo en la estructura, sino en todos los detalles como en las barandillas de las escaleras, los remates de la cubierta… elementos característicos que hacen que sea fácilmente reconocible.
Aunque fue creado para ser el Centro Nacional de Restauraciones Artísticas, en cámara ha tenido muy diversos usos: puede ser el lugar perfecto para celebrar un evento en la película de Almodóvar La piel que habito o ser el único edifico construido en la sociedad de 9177, mil años arriba o abajo, en Tiempo después de José Luis Cuerda. Este mismo equipo de arquitectos realizó el Colegio Estudio, un centro que buscaba innovar en la docencia aplicando la filosofía de la Institución Libre de Enseñanza. La presencia del hormigón sirve de marco a una joven profesora de filosofía en la película de Julieta, también de Pedro Almodóvar.
Hay directores en los que en su filmografía destaca la claramente la presencia de la arquitectura, y uno de los mejores ejemplos es Alex de la Iglesia. El día de la Bestia ha sido grabado en grandes edificios como el Santuario de Nuestra Señora de Arantzazu, las Torres KIO o el emblemático Edificio Carrión. Los actores Álex Angulo, Santiago Segura y Armando de Razza se descuelgan del famoso cartel de Schweppes del situado en la vía madrileña. Cuando a principios del siglo pasado Luis Feduchi y Vicente Eced diseñaron este inmueble, planteando una fachada que pudiera albergar publicidad, probablemente no se imaginaron que esta icónica esquina curva se convertiría en la imagen elegida para el logo del centenario de la Gran Vía madrileña y en una de las escenas más emblemáticas del cine español. La importancia de la arquitectura en este largometraje es tal, que las Torres Kio son la representación tridimensional de la firma de uno de los personajes de la trama.
Este mismo director en una de sus últimas películas, El cuarto pasajero, rueda gran parte del largometraje en las bodegas de Marqués de Riscal, obra del galardonado arquitecto Frank Gehry.
A finales del siglo pasado se inaugura en Bilbao otra obra de este mismo arquitecto: el Museo Guggenheim. Este edificio revalorizó la zona donde fue construido modificando el urbanismo de la ciudad, un tipo de intervención que se ha llevado a cabo en otras ciudades. La potencia visual de las planchas de titanio que lo recubren es la localización perfecta para que el famosísimo Agente 007 lleve a cabo una de sus increíbles aventuras, o para que las hermanas Wachowski lo conviertan en una ciudad del futuro en El destino de Júpiter.
La innovadora arquitectura española del siglo pasado no solo aparece como telón de fondo, sino que a veces apoya a la propia trama. La Unidad Vecinal número 3 de Juan Antonio Corrales, en El verano que vivimos de Carlos Sedes, aparece como una de las obras realizadas por el padre del protagonista y su hijo la recorre buscando las huellas de esa arquitectura que llevó a su padre a la fama. Carlos Saura rueda La madriguera en la casa familiar del arquitecto Javier Carvajal. En la película, un matrimonio hereda una serie de muebles que contrastan con la modernidad de su vivienda. La presencia de esos elementos desata una serie de acontecimientos en la placentera vida de la pareja. Hace apenas dos años este mismo escenario fue escogido por el cantante C. Tangana para rodar el videoclip Comerte entera.
No podemos olvidar al misterioso personaje de Los límites del control de Jim Jarmusch que recorre España compartiendo cajas de cerillas, con el magnífico edificio de Francisco Javier de Oiza, Torres Blancas, como telón de fondo. O cómo una nada tímida Lulú cruza las piernas delante de su amante Pablo en el salón de actos del Edificio Central del Consejo Superior de Investigaciones Científicas del arquitecto Miguel Fisac en el largometraje Las edades de Lulú de Bigas Luna. Y para finalizar de este mismo arquitecto la iglesia del Teologado de Alcobendas de los Dominicos es el lugar elegido por Juan Carlos Fresnadillo en Intruders, para que la actriz Pilar López de Ayala exponga sus miedos al párroco de la iglesia
No están todos lo que son, pero todos son grandes ejemplos de cómo la arquitectura española forma parte de los escenarios del cine. Localizaciones para películas de todos los géneros, comedia, romántica, terror, acción… Edificios de muy diversos arquitectos y repartidos por toda la geografía española. Una pequeña muestra de las producciones del binomio cine y arquitectura.



