Torres Blancas

Francisco Javier Sáenz de Oíza

La elaboración del proyecto fue intensa y larga, duró tres años, desde 1961 a1963. Juan Huarte quería un proyecto experimental y singular y planteaba un encargo indefinido de investigación libre. [...] La redondez es una característica de los plásticos, de los materiales sintéticos del mundo moderno. La redondez aerodinámica es propia de las formas contemporáneas: coches, locomotoras, aviones... Imbuido de esta estética, Oíza suavizó todas las esquinas de las habitaciones y diseñó con formas circulares las escaleras, los pilares, los conductos, los ascensores y las terrazas. Así dibujó numerosas variantes de la torre redonda. [...] El proyecto volvió a su cauce y se fue cristalizando, sometido a una modulación rigurosa de 30 cm, el “pie decimal”, que decía Oíza. [...] El resultado fue un edificio de viviendas con apartamentos, viviendas normales y dúplex.

Ver galería

La vivienda normal tiene 172 m², mientras que, agrupando dos plantas en vertical, se formaban viviendas dúplex de 225 m²; dividiendo en dos la vivienda normal, daba para dos apartamentos, uno de 75 y otro de 95 m². En todas estas configuraciones se percibía el deseo de un contacto estrecho con la naturaleza para el morador de las alturas, nostálgico de la tierra y deseoso de una vivienda natural lo más orgánica posible.

César Segarra
César Segarra

En el aire, las terrazas redondas buscaban satisfacer el deseo terrícola. Se alcanzaba una buena distribución de los diversos tipos que, abiertos a la terraza jardín, tenían privacidad y aislamiento y, además, en lo posible, al repartirse cuatro viviendas por planta se lograba una orientación aceptable, ya que invirtiendo especularmente uno de los pétalos se lograba mejorar la vivienda peor orientada.

César Segarra

La torre contaría con unos servicios comunes en la parte superior: tienda, cafetería-restaurante, piscina y otra cafetería-restaurante comunicada con las viviendas mediante un montaplatos. [...] El centro social, en el coronamiento, estaba inspirado en la Unité d'Habitation de Marsella de Le Corbusier, que también quería ser una pequeña ciudad. Si la Unité era una máquina, como un trasatlántico, la torre de Oíza, que nacía de la tierra y se abría por arriba, sería un árbol. En la base de la torre habría aparcamiento cubierto para el 80% de las viviendas, y todo ello envuelto con un solo material: hormigón armado.

Huarte contaba con un ingeniero de caminos canales y puertos de primera categoría, Carlos Fernández Casado, amigo de su padre y empleado de la empresa Huarte y Cía. [...] A Fernández Casado le gustaban las grandes obras de ingeniería civil. En el campo de la edificación, que le interesaba menos, estaba habituado a que el arquitecto definiera la forma y a corregir él mismo algún detalle y calcular el hierro del hormigón armado estableciendo una relación rápida y práctica, típica de una persona con muchas cosas que hacer. Con Oíza, este método no valía. Desde una actitud idealista, Oíza esperaba que arquitectura e ingeniería se fundieran en una sola cosa. El arquitecto quería mantener una serie de diálogos discursivos de los que se fuera deduciendo la forma de la estructura. A Fernández Casado no le interesó el juego, se quejó a los Huarte de que avanzaban poco y envió a su joven ayudante, el ingeniero Javier Manterola, a bregar con el arquitecto. Oíza y Manterola se entendieron bien. Llegaron a la conclusión de que la estructura de Torres Blancas iba a estar constituida por pantallas y losas (no por vigas y pilares, como era habitual).

César Segarra
Planta General - SH COAM. Archivo de Visado

Oíza estaba dispuesto a llevar el sistema hasta sus últimas consecuencias. Pantallas de hormigón armado como muros de carga y losas como plataformas de pisos. Las pantallas cerrarían las habitaciones, llevarían las cargas hasta la cimentación y resistirían el empuje del viento. Además, permitirían el empotramiento perimetral de las losas y reducir los momentos flectores, las vibraciones y las flechas de los vanos.

Plantas 10, 13 y 16 - SH COAM. Archivo de Visado

[...] Carlos Flores decía que, después de diez años de vivienda social, Oíza sufrió una crisis o experimentó un cambio de rumbo –ya anunciados en las obras de Aránzazu, Vitoria o Talavera– que se hicieron muy patentes en Torres Blancas, y el autor se preguntaban si habría sido el paso de un funcionalismo científico a un formalismo individualista y romántico, como algunos habían supuesto, a lo que respondía que “Torres Blancas, a la manera del Oíza anterior, era un trabajo muy elaborado, el resultado de un estudio muy concienzudo y con cantidad de aspectos positivos; en definitiva, una obra meritoria que conseguía viviendas cómodas, eficaces y aisladas para los `placeres esenciales´ reducidos a su condición puramente doméstica”.

César Segarra

Información general

Torres Blancas

AÑO

1968

Dirección

Avda. de América, 37

28002 Madrid - Madrid

Latitud: 40.439902824

Longitud: -3.671899185

Materiales construcción

Hormigón

Superficie construida

501 - 5000 m²

Arquitectos participantes

Francisco Javier Sáenz de Oíza

Información aportada por

Fundación DOCOMOMO Ibérico

add

Ubicación

40.439902824 -3.671899185 d8368ecd-8a7c-41c7-a1b5-1f15e58114e8 Construida
Clic para activar el mapa
Construida
Efímera
Desaparecida
Proyecto no construido

Política de cookies

La Casa de la Arquitectura usa cookies, propias y de terceros, con finalidad principalmente técnica y necesaria para prestación de nuestros servicios y mostrarles contenido relevante. Más información en nuestra  política de cookies .

Acepta para confirmar que has leído la información y aceptado su instalación. Puedes modificar la configuración de tu navegador.