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Bio
Nació en el seno de una familia acomodada. Su padre, Narciso Vaquero, proyectó las primeras centrales eléctricas en Asturias.
En su ciudad natal cursó el bachillerato y se inició en el dibujo. Eligió la carrera de Arquitectura, como vocación paralela a la pintura, trasladándose a estudiar a Madrid, donde frecuentó los estudios de Vázquez Díaz, Sorolla, Solana, los Zubiaurre y Victorio Macho. Durante sus vacaciones estivales pintó intensamente en Somiedo, paraje asturiano lindante con los montes leoneses, donde su padre dirigía la construcción del salto de agua. Se trataba de cuadros de formato pequeño o mediano, ejecutados en un estilo postimpresionista.
En marzo de 1926 celebró su primera exposición individual en Madrid, en el Museo de Arte Moderno. En julio de 1927, terminada la carrera de Arquitectura, se dirigió a París, mostrando su obra en la Knoedler Gallery de la Place Vendôme. De allí pasó a Nueva York, para exponer en la misma galería de la 14 East 57 St. El Museo de Brooklyn adquirió un cuadro suyo. En Nueva York frecuentó, entre otros, a Archer M. Huntington, Robert Chandler, Edward Hopper, Lyonel Feininger y al poeta francés Paul Morand. A petición de éste último ilustró su libro New York. Invitado por la Veerhoff Gallery de Washington inauguró una nueva exposición (mayo de 1928). Enterado allí de la convocatoria de un concurso mundial para la erección de un faro monumental a la memoria de Cristóbal Colón en Santo Domingo, telegrafió a su amigo y compañero de escuela Luis Moya Blanco, proponiéndole una colaboración. De regreso a Nueva York concurrió como invitado extraordinario a la Annual Exhibition en la National Academy of Design. De Nueva York embarcó rumbo a Jamaica y el Salvador, donde contrajo matrimonio (1928) con Rosa Turcios Darío, sobrina del gran poeta nicaragüense Rubén Darío.
Su pintura americana, con grandes cambios en el temario, mantuvo la misma paleta y espíritu que sus cuadros somedanos. De ahí que el pintor denominase a toda la década de los veinte "Época de Somiedo". De regreso a Nueva York, pintó paisajes de la gran ciudad en tonos graves, negros, rojos y grises. Su proyecto para el Faro de Colón en Santo Domingo quedó seleccionado en la primera fase del concurso (Madrid, 1929) como uno de los diez que optaban al triunfo final, mereciendo la primera medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1930. En la fase final del concurso, celebrado en 1932 en Río de Janeiro ante un jurado compuesto por Frank Lloyd Wright, Eliel Saarinen y Horacio Acosta y Lara, obtuvieron el tercer premio
En 1930, a su regreso de América, se afincó en Oviedo, iniciando una pintura de tonos grises y negros centrada en los paisajes de la cuenca minera, los puertos carboneros y las playas hoscas en la bajamar ("Época negra", 1930-1940). Esta "Asturias del carbón", a su sentir dramática, culminó cuando recibió del Instituto Nacional de Previsión el encargo de pintar el Mural del Trabajo (5 x 4 metros) con destino a su nuevo edificio en Oviedo, proyectado por el propio Vaquero. Paralelamente a su labor pictórica, desarrolló una amplia actividad arquitectónica en un lenguaje racionalista de gran modernidad. En 1933 nació en Madrid su único hijo, Joaquín Vaquero Turcios, que será también artista.
La Guerra Civil le sorprendió en Oviedo, de donde pasó a Galicia fijando su residencia por algunos años en Santiago de Compostela. Allí realizó numerosos dibujos y llevó a cabo la restauración de importantes edificios históricos de la ciudad así como otros de nueva planta (Mercado de Santiago). Terminada la contienda civil, reemprendió sus aficiones viajeras.
La década de los cuarenta denominada por él "Época intermedia" se caracterizó por sus viajes constantes por España y América. Su paleta, de nuevo luminosa, alternó los paisajes del Trópico con los castellanos de la Tierra de Campos. La América de los mayas, su arquitectura y pintura, dejaron una profunda impronta en su obra.
En 1950 su designación como subdirector y luego director de la Academia Española de Bellas Artes en Roma significó trasladar su residencia a la Ciudad Eterna, donde permaneció hasta 1965. Roma colmó su pasión de pintor por las formas, los volúmenes rotundos y las texturas pétreas de su arquitectura milenaria. En el curso de estos años, y sin apartarse de este paisajismo arqueológico, se abrieron dos periodos en su pintura, el de los "Paisajes antropomorfos" (1954-1956), inspirados en los trozos de lava solidificada encontrados al pie de los volcanes del sur de Italia que le sugerían formas humanas distorsionadas, y el de "La Tierra", en los que ésta aparecía sin vestigio alguno del paso del hombre. Durante este periodo pintó con igual concepto en Grecia y en Egipto. En 1956 obtuvo el Primer Premio en la Exposición Internacional Il paesaggio italiano visto da artista stranieri, celebrada en Viareggio. [...]
FEATURED WORKS
Selection of the main works of Joaquín Vaquero Palacios.
Cataloged work
Discover the work of Joaquín Vaquero Palacios: chronologically and with location on the map, by type of use or by scale.
Itineraries
Selection of itineraries that include Work of Joaquín Vaquero Palacios, to enjoy a walk surrounded by architecture that will surely surprise you....



