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Itinerario
Pensar en madera es pensar en un material natural y primitivo, propio de tiempos pasados y de sistemas constructivos tradicionales. En el imaginario colectivo de la arquitectura, de hecho, la madera se presenta como el primer material de construcción desde que, en 1753, el abate Marc-Antoine Laugier ilustrase la cabaña primitiva como un refugio hecho con los árboles y sus ramas.
Itinerario comisariado por
Lluis Juan Liñán
Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana
Medios de transporte
Este pensamiento, no obstante, puede enmascarar una realidad muy diferente. En la actualidad, la madera es un material altamente tecnificado que ofrece un amplio de soluciones constructivas. En comparación con la de otros materiales, además, su huella ecológica es pequeña, especialmente cuando se utiliza en regiones vinculadas a la producción sostenible de este material. Es por ello que en los últimos años, marcados por una conciencia creciente sobre la necesidad de reducir el impacto medioambiental de la construcción, se ha producido un salto importante en la utilización de la madera en la arquitectura de nuestro país.
Los edificios que dan forma a este itinerario reflejan este hecho con especial claridad: con la excepción del Restaurante la Balsa, todos ellos han sido construidos en los últimos 10 años, y recorrerlos supone descubrir la enorme variedad de formas y aplicaciones que tiene hoy el material constituyente de esa cabaña original retratada por Laugier.
Comencemos por las aplicaciones que quizás nos son más conocidas: techos, suelos o elementos de mobiliario que, cuando se resuelven con destreza, generan atmósferas de gran calidez. La Reforma integral de Son Amengual Puig y el Archivo municipal y biblioteca pública de la ciudad de Baiona son proyectos que han llevado al extremo esta posibilidad. En ambos casos, la madera reviste por completo el interior de edificaciones históricas, dotándolas de un nuevo corazón y demostrando la capacidad de este material para establecer continuidades y dialogar con la tradición.
En el Complejo turístico Albeida, la madera reviste también las superficies de las pequeñas cabañas suspendidas entre los árboles. Aquí, además, el material nos muestra sus posibilidades estructurales, resolviendo parte del esqueleto de los edificios con perfiles de madera maciza que se confunden con los elementos de carpintería. La esbeltez de estos perfiles viene definida por el diámetro de los troncos de que están extraídos y se corresponde con un sistema de entramado, en que vigas y pilares se suceden a poca distancia.
Si nos interesase resolver espacios de mayor dimensión, deberíamos optar por soluciones que permiten la producción de perfiles estructurales de mayor envergadura. Este es el caso de la madera laminada, en que un conjunto de tableros y perfiles de menor espesor se encolan para generar grandes vigas y pilares que, como podremos encontrar en la Herriko Plaza de Mallabia o en el Polideportivo y ordenación interior de manzana en el Turó de la Peira, trasladan la calidez de la madera a usos de naturaleza pública.
En realidad, el catálogo de elementos que se pueden generar mediante el encolado de láminas de madera va mucho más allá de vigas y pilares. Hoy en día, se producen también muros y forjados o, dicho de otro modo, paneles estructurales que, como si se tratase de las piezas de un juego infantil, pueden ensamblarse para resolver al mismo tiempo la estructura y la envolvente interior de un edificio.
Este sistema se resuelve habitualmente con madera contralaminada o CLT y, gracias a la rapidez de su montaje, está experimentando una implantación cada vez mayor en la cultura arquitectónica de nuestro país. La Fundación Cerezales o la casa House of Would nos muestran hasta qué punto la construcción con CLT transforma los tiempos habituales de una obra: en apenas unas semanas y sin más ayuda que la de una grúa, el edificio se levanta con la misma sencillez con la que se construye una maqueta.
Así, a pesar de que en la actualidad el coste de la construcción con estos paneles es sensiblemente superior al de otros sistemas y materiales, su rapidez y su impacto ambiental aseguran el crecimiento de la madera en los esqueletos de la arquitectura que viene. Dos edificios recientes de vivienda colectiva anticipan los resultados de esta transformación: en Cataluña, las Viviendas sociales en Cornellà y el Bloque 6 x 6 se levantan sobre un material que ya nos remite al pasado, sino al futuro.



