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Bio
Miguel Fisac se desplazó a Madrid en 1930 para ingresar en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura y realizar los cursos complementarios, lo que interrumpió la Guerra Civil. Finalizó en 1942 con Premio Fin de Carrera de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.
Estuvo considerado, desde los comienzos de su quehacer profesional en su estudio madrileño, como uno de los más importantes innovadores de la arquitectura española de la segunda mitad del siglo XX, cuya obra se ha prolongado felizmente hasta los inicios del XXI; además, su estela se mantiene en las nuevas generaciones con una fuerza nacida del profundo rigor con el que el arquitecto ejecutó su vasta obra. Artista de fuerte capacidad plástica y amplia experiencia a pie de obra, su arquitectura se centra, como ha señalado Francisco Arques, en tres principios básicos: el rechazo de los postulados deshumanizadores del Movimiento Moderno; la necesidad de la prefabricación e industrialización en los sistemas constructivos y su metodología proyectiva, fundamentada en el estudio del programa y de la construcción en torno a tres preguntas: ¿para qué?, ¿dónde? y ¿cómo?, que el arquitecto glosó en sus escritos y conferencias.
Fisac siempre reconoció la suerte de poder ejecutar grandes obras desde los inicios de su actividad laboral tras colaborar con Fernández-Vallespín y Muguruza en los últimos años de estudiante, como las que realizó en Madrid para el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) al finalizar la carrera: la capilla del Espíritu Santo, de 1942; el edificio central y el Centro de Investigaciones Geológicas, ambos de 1943 y con Fernández-Vallespín; el Instituto de Edafología, con su acceso monumental, de 1944; la urbanización, jardinería y cerramiento del CSIC y el mobiliario del edificio central, los dos de 1945.
Estas obras de la primera etapa de Fisac responden al clasicismo italiano imperante, aunque con una sobria y severa simplificación que se alejaba del academicismo monumentalista de nuevo cuño de la arquitectura española del momento. Hombre pragmático y gran indagador, rechazó de lleno las veleidades ornamentales, analizó el hecho arquitectónico y buscó respuesta a las preguntas funcionales y constructivas de la disciplina; esta investigación le hizo rechazar los principios del Movimiento Moderno, alienantes para el arquitecto y que fueron adoptados por un grupo algo más joven de compañeros de la Escuela de Madrid, de tal forma que viró, tras un viaje de estudios a los países nórdicos en 1949, hacia la arquitectura organicista de Asplund, de carácter más humano y que recoge los principios válidos de la arquitectura tradicional, especialmente el sentido del lugar. Ya en las obras de finales de la década de 1940, Miguel Fisac inició su andadura hacia una nueva forma de entender la arquitectura, con esquemas funcionales en planta originados en los famosos "organigramas", como en el Instituto de Óptica Daza Valdés, de 1948, que combinaban, frente al resto de los arquitectos contemporáneos, los trazados ortogonales y la línea curva, ambos en enriquecedor contraste, y las envolventes espaciales interiores para crear sugerentes ámbitos modelados, como la Biblioteca Goerres, también de 1948, o el bar del citado Instituto de Óptica, ambos en Madrid.
Fue a comienzos de la década de 1950 cuando el arquitecto construyó, según sus palabras, su primera obra moderna, el Instituto Laboral de Daimiel, de 1951, donde introdujo el organigrama, previamente utilizado en el concurso del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM) sobre Vivienda Mínima, convocado el año anterior, investigación que culminó, tras múltiples estudios y realizaciones ?como las viviendas encadenadas, construidas en Carabanchel y Usera?, en la publicación La Molécula Urbana, de 1969, donde teorizaba sobre un nuevo urbanismo alejado de la especulación.
En estos avances hacia la modernidad le siguieron el Centro de Biología Cajal y Ferrán de Madrid, también de 1951, donde experimentó con un nuevo tipo de ladrillo y unió dos cuerpos mediante una torre de fachada asimétrica de gran potencia, y el colegio de los dominicos de Valladolid (1952), de rígida ordenación en planta, pero con una sugerente volumetría basada en la arquitectura tradicional. De estas mismas fechas son los institutos laborales de Almendralejo y Hellín, que siguen al de Daimiel, en los cuales se aplican estas fórmulas funcionales, con plantas libres, envolventes espaciales de corte "aaltiano" y volumetrías cercanas al urbanismo popular. La actividad arquitectónica de Fisac estaba complementada por dos ocupaciones paralelas: la de diseñador de muebles, especialmente en la década de 1950 y primeros años de la de 1960, con logros magníficos como los creados para la librería del CSIC en Madrid, y la butaca Toro, ambas de 1950, o sus famosas patas de gallina, de 1959, para la Compañía Trasmediterránea; y su labor como paisajista, que reflejó en el estudio del entorno de sus obras, que [...]
Nombre
Miguel Fisac Serna
Nacimiento
29 de septiembre de 1913
Fallecimiento
12 de mayo de 2016
Premios
Enlaces de interés
Entidad que aporta la información
Fundación Fisac
OBRA DESTACADA
Selección de las principales obras de Miguel Fisac Serna.
Obra catalogada
Descubre la obra de Miguel Fisac Serna: cronológicamente y con ubicación en el mapa, por tipo de uso o por escala.
Itinerarios
Selección de itinerarios que incluyen Obra de Miguel Fisac Serna, para disfrutar de un paseo rodeado de arquitectura que seguro te sorprenderá….



